lunes, 6 de octubre de 2008

Tonta

Recuerdo aquellas mañanas en las que regresaba sonriendo a casa. De fondo, Journey. Y eso me ponía más alegre.

La gente me miraba como si estuviera loca, y yo hacía esfuerzos por no reírme a carcajadas.


Ahora me miro desde lejos, como si fuera otra, y pienso que era patética.

¿A qué venía esa cara de boba?




No debería alegrarme con tan poco. Me doy pena.






[vale, supongo que toda esta mierda es sólo porque estoy cansada]

2 comentarios:

Anónimo dijo...

cansada de que?

Titoíto dijo...

Mujer, si las pequeñas cosas no te hacen feliz, te va a costar mucho serlo.

Aquí pega un comentario feminista, pero paso. Tú ya piensas lo que quieras :)