Tu cuerpo está demasiado caliente para ser el de un cadáver.
El de alguien a quien maté hace ya algún tiempo.
Tal vez sólo te haces el muerto, para confundirme.
Por eso sonríes cuando yo no te miro.
Por eso me miras cuando sonrío.
Y siento tu mirada clavándose en mi cuerpo,
como puñales, o agujas de vudú.
Si me detengo, tus ojos son de vidrio,
tu pecho no se mueve al respirar.
Porque no respiras.
Pero sé, siento, que aún sigues vivo
y no sé qué sería capaz de hacerme alguien
a quien di por muerto.
El de alguien a quien maté hace ya algún tiempo.
Tal vez sólo te haces el muerto, para confundirme.
Por eso sonríes cuando yo no te miro.
Por eso me miras cuando sonrío.
Y siento tu mirada clavándose en mi cuerpo,
como puñales, o agujas de vudú.
Si me detengo, tus ojos son de vidrio,
tu pecho no se mueve al respirar.
Porque no respiras.
Pero sé, siento, que aún sigues vivo
y no sé qué sería capaz de hacerme alguien
a quien di por muerto.














